
En muchas partes del mundo se cree que la imposición de manos o toque terapeútico sobre los pacientes cura sus dolencias por medio de una energía misteriosa -que puede atribuírsele o no un origen divino- que hasta ahora la ciencia no ha encontrado ninguna evidencia de que exista. Pero a lo sumo lo único que causa esa práctica es cierta relajación psicológica que hace creer al enfermo que está curado (y claro no todo enfermo está condenado a no curarse de su mal). Tal relajación también podría ser lograda con diversa clase de objetos y prácticas -pasada de huevo, cuy, colocación de imanes, piedras, escuchar música suave (clásica o sintética), sonidos repetitivos de objetos o voces (mantras), hipnotismo, masajes, caricias, ligeros toques sobre la piel, pasadas de huevo o cuy, simple silencio, mirar al "vacío" o a un punto en el espacio, etc. Es decir para lograr un relajación no se necesita de nada "extraordinario" o de energías corporales misteriosas, simplemente el ambiente o la compañía que lo estimulen. También hay quienes usan cristales, piramides, cubos, círculos, adornos o cualesquier objeto al que se le atribuya algun efecto beneficioso o curativo aunque no está demostrado su real efectividad salvo como efectos placebos. Un estado mental relajado ayuda a afrontar mejor la enfermedad aunque no necesariamente la cura. Pero ciertamente ninguna víctima severa de polio o ceguera -donde hay irreversible daño neuronal- es posible de ser curada por ninguna práctica.
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Atte.,
Manuel
Atte.,
Manuel