25/7/07

El viaje astral: ¿travesía del alma o de la imaginación?


Desde la aparición del hombre ha existido la creencia de que el alma o espíritu puede dejar el cuerpo sin que éste muera y viajar por ahí, incluso a lugares lejanos (en la actualidad llamamos a eso soñar).
Pero eso fácilmente se puede refutar con un simple experimento: rete al supuesto viajante astral a que vea qué colocó Ud. debajo de su cama o de su librero (es recomendable poner un sobre con una foto o texto inusual, mejor si lo hace una tercera persona de cierta cultura).

¿Telepatía o simples trucos de magia?


Los llamados fenómenos paranormales como la telepatía -la capacidad de la transmisión del pensamiento sin mediar nuestros órganos corporales, junto a la telequinesis -el mover objetos simplemente con el pensamiento-, o la precognición -la capacidad de predecir algunos acontecimientos futuros-, de existir, serían objeto de estudio de la llamada y controvertida parapsicología (para en griego es paralelo, junto a; psiquis: mente, alma, y logos: tratado, ciencia).
La gran mayoría científicos opina de llano que los llamados fenómenos paranormales no existen, o en el peor de los casos que son fraudes y engaños. Luego la parapsicología sería una falsa ciencia. Esta la posición escéptica del famosísimos Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones Paranormales (CSICOP es su sigla en inglés, fundada por renombrados científicos, educadores, filósofos e incluso magos profesionales).
Por otro lado, están quienes creen que lo paranormal -cuando es legítimo y esto en contadas y extraordinarias ocasiones- debe ser investigado (luego la parapsicología sería una protociencia, una ciencia emergente. Esta era la postura, por ejemplo, del psicólogo germano-británico H. J. Eysenck o la antropóloga americana M. Mead). Ciertamente debemos tener muy presente que los buenos trucos de magia -debidos a la sugestión, velocidad en el movimiento de las manos, una clave en el lenguaje para la transmisión «telepática» de datos- no son fenómenos fuera de lo común o parapsicológicos ni mucho menos sobrenaturales. Esto lo sabía muy bien el legendario Houdini quien se dedicó también a descubrir muchos fraudes espiritistas y hacedores de milagros.

La sanación por imposición de manos o el "toque terapeútico"


En muchas partes del mundo se cree que la imposición de manos o toque terapeútico sobre los pacientes cura sus dolencias por medio de una energía misteriosa -que puede atribuírsele o no un origen divino- que hasta ahora la ciencia no ha encontrado ninguna evidencia de que exista. Pero a lo sumo lo único que causa esa práctica es cierta relajación psicológica que hace creer al enfermo que está curado (y claro no todo enfermo está condenado a no curarse de su mal). Tal relajación también podría ser lograda con diversa clase de objetos y prácticas -pasada de huevo, cuy, colocación de imanes, piedras, escuchar música suave (clásica o sintética), sonidos repetitivos de objetos o voces (mantras), hipnotismo, masajes, caricias, ligeros toques sobre la piel, pasadas de huevo o cuy, simple silencio, mirar al "vacío" o a un punto en el espacio, etc. Es decir para lograr un relajación no se necesita de nada "extraordinario" o de energías corporales misteriosas, simplemente el ambiente o la compañía que lo estimulen. También hay quienes usan cristales, piramides, cubos, círculos, adornos o cualesquier objeto al que se le atribuya algun efecto beneficioso o curativo aunque no está demostrado su real efectividad salvo como efectos placebos. Un estado mental relajado ayuda a afrontar mejor la enfermedad aunque no necesariamente la cura. Pero ciertamente ninguna víctima severa de polio o ceguera -donde hay irreversible daño neuronal- es posible de ser curada por ninguna práctica.

La reencarnación: ¿vidas pasadas, supermemoria o gran imaginación?


La reencarnación, creencia religiosa oriental, también se vincula a la controvertida parapsicología. Con respecto a ella los parapsicólogos plantean diversas hipótesis explicativas como, por ejemplo, que es en realidad una herencia neurológica que nos permitiría conocer recuerdos ancestrales (inconsciente colectivo según el psicólogo suizo C. G. Jung).
Otra nos diría que la «reencarnación» sería producto de una cierta forma de telepatía: el supuesto «reencarnado» recepcionaría los pensamientos ajenos y así podría interpretársele como que otras almas o espíritus se posesionasen de él o que las mentes humanas son inmortales y que sólo se trasladan de un cuerpo a otro.
De otro lado, dsde hace décadas ya se recurre a la hipnosis para saber qué vidas llevaron en el pasado las “almas inmortales” (reencarnadas) de diversa gente -(M. Bernstein: The Search of Bridey Murphy [La búsqueda de BrideyMurphy, N.J.: 1956], Th. Dethlefsen: Das Erlebnisder Wiedergeburt [La experiencia del renacer, Munich: 1976], J. Iverson: More Lifes than One? [¿Más de una vida?, Londres: 1977).
Cualquier persona con cierta base teórica y práctica en hipnosis puede hacer «recordar» a otra cómo se llamaba, dónde y de qué vivía en sus existencias anteriores.
Por ejemplo, el hipnotizado puede decir que era un noble inglés del siglo XIX o una hermosa campesina del Incario e inclusive puede contar estas cosas con palabras que nos sonarían a inglés insular o quechua andino, en ambos casos puede describirnos con cierto detalle cómo era su localidad, su forma de vestir y costumbres. ¿Cómo explicar eso? Bueno, el inglés lo tenemos por doquier, su influencia es tremenda desde el término de la Segunda Guerra Mundial, es el latín de nuestro tiempo y gracias al cine y la televisión cualquier pueblo con un mínimo de tecnología está marcadamente influenciado por él; la mayoría de nosotros de algún modo u otro lo escucha o lo ve escrito en los medios de comunicación (hay quienes prefieren usar el término inglés media).
Y de otro lado el quechua -en sus diversas variantes- es hablado por una gran mayoría de nuestros compatriotas. Así nos gusten o no, los hallamos estudiado o no, nos acordemos o no conscientemente, cualquiera de nosotros conocemos algunas de sus palabras o de sus sonidos. Y claro está a través de relatos, libros y películas se pudo haber conocido algo de la vida de aquellas épocas en la infancia o adolescencia y olvidado después para finalmente recordarse -criptomnesia- bajo hipnosis.
Casi todos desde pequeños hemos sabido de historias de gente de tierras o épocas lejanas, y oído palabras o frases distintas a nuestro propio idioma, sea por la escuela, los libros o revistas, los medios o por experiencia. Así, no es nada del más allá que podamos repetirlas o recrearlas estando hipnotizados, incluso si en estado consciente no recordamos haberlas aprendido.
Por supuesto que un sujeto hipnotizado también puede equivocarse en describir o inventar imaginativamente sucesos que no corresponden a la época o lugar señalados o hablar incoherentemente en un idioma inexistente. O en el peor de los casos no describir ninguna vida anterior («no recuerdo nada»).
En la supuesta regresión la memoria y la imaginación del sujeto hipnotizado son inducidas -a propósito o no- por las preguntas del hipnotizador a inventar presuntas vidas pasadas e incluso un idioma inexistente. (Por eso actualmente la hipnosis ya está descartada, por ejemplo, en los EE.UU. como prueba testimonial en los tribunales de justicia).
También no pocas veces se muestran exageradamente casos de niños que supuestamente tienen una conocimiento obtenido de vidas anteriores cuando simplemente lo adquirieron en esta vida. Y, claro, los fraudes son algo muy común para ganar fama y dinero fácil a través de la buena fe, desconocimiento o deseos de la gente con las siempre redituables creencias sobrenaturales o paranormales.
La idea de la reencarnación apoya la idea de la trasmigración de las almas. Pero ésta es contradictoria pues, ¿de dónde vinieron las de los millones de seres humanos cuando antes sólo había miles y aun cientos? ¿De otros seres vivos o de seres sobrenaturales? No hay pruebas científicas de estos últimos.

Los "poseídos del diablo" y los "escogidos" de Dios"


En los países con una población mayoritaria normalmente ignorante de los diversos avances científicos la explicación más fácil de los comportamientos fuera de lo ordinario connota un origen sobrenatural, diabólico o divino. Y así diversos problemas mentales como la epilepsia o una simple psicosis o maníaco-depresión se pueden tomar como posesión demoníaca. Peor aún si tal explicación es alentada por los medios de comunicación propagando reportajes de exorcismos o exhibiendo de películas como El exorcista o Poseído, sólo por citar dos de las más famosas. De modo semejante no pocos religiosos creen que alguna fuerza divina es el origen de que hablen incoherencias que sólo ellos entienden -los cristianos pentecostales y carismáticos le llaman hablar en lenguas y los psiquiatras y psicólogos glosolalia-. Pero en verdad la creencia en las fuerzas sobrenaturales se remonta mucho más antes de la llegada de la conquista de los españoles, así que es parte de las creencias tradicionales ancestrales de la cultura de gran parte de nuestro pueblo como las de cualquier otro que no conoce los avances de la ciencia.

E.T.s y O.V.N.I.s: «¿Y ahora quién podrá ayudarnos?» (¡Los marcianos llegaron ya!)


La ovnilogía o ufología religiosa es catalogada como una religión contemporánea, una neorreligión que en términos generales postula que la humanidad se originó por la intervención de inteligencia extraterrestre, que ella creó los grandes monumentos de las culturas no europeas del pasado y que no son producto de la inteligencia autóctona humana, incluso que las apariciones de antaño de los dioses -con truenos y rayos- en realidad eran naves espaciales y que en la actualidad los alienígenas vigilan la Tierra, raptan (abeducciones) a alguna gente para estudiarlos o llevárselos a sus planetas, se comunica con ciertos escogidos privilegiados -general y exclusivamente por telepatía- eesperando el momento oportuno para actuar, esto es, para redimir a los justos y a castigar a los impíos. ¡Un mesianismo extraterrestre que resolvería los problemas de la humanidad! Es así como en el Perú tenemos varios grupos sui-generis que rinden culto a los extraterrestres y sus naves entre los que destacan: a) el movimiento Alfa y Omega -que incluso tiene un discurso de izquierda- que proclama que Jesucristo retornará a la Tierra con sus ángeles en platillos voladores y cuyo fundador -que vivía en el distrito de Lince- fue el chileno Luis Antonio Soto Romero quien afirmaba que los cientos de dibujos de contenido ufológico y bíblico le habían sido revelados por Dios telepáticamente (algo típico de los fundadores de los grupos religiosos es su comunicación “privilegiada” con la Divinidad); y b) el grupo Rama, con sus variantes y escisiones, encabezados por Sixto Paz Wells (n. 1955) quien también afirma tener contactos telepáticos desde la edad de 19 -su padre, Carlos Paz, fundó el Instituto de Relaciones Interplanetarias- como también haber sido llevado a otros mundos. Y claro ninguno de estos grupos puede mostrar evidencia alguna de sus diversos «encuentros» con los alienígenas, ni siquiera una foto con ellos abrazándose por tan feliz reunión. Sixto Paz ganó notoriedad internacional cuando el escritor español J.J. Benítez divulgó sus relatos de contactos telepáticos y viajes a Ganímedes, una de las lunas de Júpiter, pero la única evidencia física que ha mostrado es la de una foto en la cual mostraba al supuesto extraterrestre Oxalc -que más parecía un dibujo retocado- sobre una de las elevaciones de la localidad de Marcahuasi, a unos 89 kms. de Lima y a 3,035 metros sobre el nivel del agua, la cual también es célebre por contener restos arqueológicos y formaciones pétreas antropomórficas y zoomórficas, a las cuales los ufólogos atribuyen un origen extraterrestre al igual que las afamadas líneas de Nazca o la colosal Fortaleza de Sacsayhuamán del Cuzco o la Portada del Sol de Tiawanaco. Estos y otros lugares arqueológicos son visitados por gente de todo el mundo especialmente para estar en contacto con sus «energías» positivas y son guiados por diversos gurúes aborígenes locales o afincados en el extranjero.

Hipnotismo y (auto)sugestión


En la Antigüedad -y aún hoy en las llamadas tribus primitivas- los sacerdotes y médico-brujos se valían de la sugestión para manipular las conductas de las gentes así como aliviar muchas de sus dolencias. La sugestión es la base y fundamento de la hipnosis, técnica practicada ya por el alemán Franz A. Mesmer (1734-1815) -tenía un sistema terapéutico basado en la idea de la transmisión del fluido magnético animal (magnetismo)- y usada en el estudio de la histeria por el neurólogo francés Jean Charcot (1825-1893) quien influenció en el médico austriaco Sigmund Freud (1856-1939) y que a su vez la introdujo en su psicoanálisis. En la sugestión hipnótica -a la cual se llega rápidamente por medio de la relajación- el sujeto se halla predispuesto a obedecer los mandatos o sugerencias del hipnotizador quien no es más que un mero complemento para que se produzca tal fenómeno: depende sobre todo de la voluntad del sujeto el que sea hipnotizado y que pueda, sin habérselo propuesto conscientemente, por ejemplo, comer un bulbo de cebolla como si fuera una deliciosa manzana, o poner tan tensos los músculos de su cuerpo que pueda ser colocado como si fuera una tabla sobre los espaldares de dos sillas, o de realizar posteriormente determinada acción a determinada hora. Así que no es nada inexplicable el trance hipnótico salvo para que aquellos que desconocen su fundamento psicológico y que no pocas veces son víctimas de la propaganda de los hipnotistas profesionales que los presentan como teniendo poderes sobrenaturales. Recordemos que «en el país de los ciegos el tuerto es rey». Empezamos a recibir sugestiones desde que nacemos a través de nuestros padres y familiares (como la fe religiosa que es un tipo muy fuerte y arraigado de sugestión si se ha sido criado en una). Luego nos bombardean cotidianamente con ellas los medios de comunicación.